Modeste quiere romper su sequía

El pasado verano, tras haber firmado con el Bastia la temporada más lograda de su carrera en la élite, Anthony Modeste se encontraba ante una disyuntiva tremenda: Saint-Etienne o Hoffenheim. “Ambos clubes llevaban siguiéndome varios años”, señaló el delantero de 25 años a fifa. “Pero personalmente, sentía que era el momento de dar el gran salto y cambiar de cultura, por lo que opté por el Hoffenheim. Tenía la sensación de estar un poco dando la vuelta a Francia. Aunque ir al Saint-Etienne… pocos habrían rechazado esa oportunidad”.

Y es que, en efecto, todos los ingredientes parecían reunirse para que Modeste sucumbiese a la tentación de marcharse al Saint-Etienne. En primer lugar, por el guiño a la historia que habría supuesto, ya que su padre, Guy, ex futbolista profesional, vistió la mítica camiseta verde en los años 70. En segundo lugar, en el plano deportivo, porque el delantero, merced a sus 17 tantos con el conjunto corso en el curso 2012/2013, parecía estar por fin a sus anchas en la primera división gala, después de dos campañas a medio gas en el Girondins de Burdeos. Y además, había mantenido cordiales cambios de impresiones con el entrenador del Saint-Etienne, Christophe Galtier, quien lo tiene en alta estima y contaba de veras con él; toda una promesa de plenitud para un jugador que, según confiesa él mismo, funciona “mucho por afecto”.

Pero a sus 25 años, tenía claro que había llegado el momento de cortar el cordón umbilical y arriesgarse. Daba igual que su primera experiencia en el extranjero hubiese resultado algo amarga, con esa cesión al Blackburn Rovers en 2012 que lo hizo conocer la Premier League básicamente desde el banquillo de los suplentes. “Es un fútbol ofensivo y atractivo”, comentó Anthony en relación a la Bundesliga. “Con mis cualidades, pensaba que podía hacer cosas interesantes aquí, y así lo demostré al principio de la temporada. En estos momentos está siendo un poquito más complicado, pero son gajes del oficio. Antes me parecía que la liga inglesa era mucho más atractiva, pero ahora considero que el fútbol alemán ha tomado la delantera. Aquí se privilegia el ataque y puede pasar cualquier cosa, incluso en el minuto 93. Eso es lo que motivó mi elección”.

Lavado de imagen
Modeste firmó 6 goles en las 7 primeras jornadas ligueras, más 2 asistencias y otros 2 tantos en la Copa de Alemania. Difícil soñar un mejor arranque para un delantero; sobre todo tras haber aterrizado en un entorno completamente nuevo. Sin embargo, desde que abrió la cuenta de su equipo en el épico duelo contra el Schalke 04 del 28 de septiembre (3-3), Modeste atraviesa por una prolongada sequía. “Si lo supiera te lo diría”, comentó riendo al preguntarle por ese bajón. Pero no hay motivos para preocuparse en exceso, pues no es la primera vez que le pasa al robusto mozo de 1,86 metros: “Si te fijas en mis diferentes campañas, siempre he empezado bien y he terminado bien. Este año llama un poco más la atención porque estoy en el extranjero. Ahora me toca a mí trabajar ese aspecto si quiero ser un goleador regular”.

El que fuera internacional sub-21 con Francia ya pagó caro algunas veces el precio de esa irregularidad cuando defendía los colores del Girondins, cuyos seguidores le tomaron manía en ocasiones. “Tuve una discusión con Christophe Galtier cuando se trataba de que me fuese al Saint-Etienne, y me dijo que no se me estaba juzgando por mi valor apropiado. Yo no tengo un deseo especial de ser reconocido, la verdad. Simplemente trato de hacer mi trabajo lo mejor posible, y quiero que me dejen tranquilo. Pero en el fútbol, todo está hecho de críticas y de objetivos que conseguir. De todas formas, pueden sacarse cosas positivas de ahí, y eso es lo que me estoy esforzando en hacer”.

Sus actuaciones desde hace un año y medio han permitido a Modeste lavar su imagen y cambiar la forma en la que se le miraba; ayudado, eso sí, por entornos favorables para su éxito, ya fuese a las órdenes de Frédéric Hantz (técnico del Bastia) o, ahora, de Markus Gisdol. “Puede verse en las estadísticas que, cuando tengo la confianza de mi entrenador, soy capaz de hacer cosas interesantes. Algunos funcionan así; otros no”.

Aun así, en una carrera futbolística, el jugador se ve enfrentado a menudo a fuertes presiones, a la competencia, e incluso a entornos hostiles. “Soy consciente de ello, y estoy trabajando en ese aspecto. Sé que no siempre gozaré de entrenadores que confíen en mí. Pero también soy capaz de adaptarme, a partir del momento en el que me digan las cosas con franqueza y honestidad, lo cual no siempre ocurre en el mundo del fútbol. Pienso que hace falta comunicación y pedagogía con los jugadores”, concluyó.

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